La calabaza está verde pero prometen que va a madurar. En el estadio de la inauguración y la final del Mundial, se podrá ver el fútbol en "tercera



El Pais en Sudáfrica

Más grande. Más colorido. Más alto. Mayor capacidad para recibir vehículos. Mayor cantidad de bocas de acceso para que los aficionados puedan arribar. Con esos atributos, el Soccer City de Johannesburgo, el estadio que albergará el partido inaugural y la final de la Copa del Mundo de Sudáfrica, se presenta ante los ojos analíticos de quienes están en condiciones de trazar una comparación con el Greenpoint de Ciudad del Cabo.

También podría decirse, porque el repaso visual lo permitió comprobar con absoluta claridad, que tiene todavía más cosas por delante para quedar a punto, y que su entorno tampoco ofrece la belleza del escenario que se embriaga con mar y montaña.

Naturalmente que el diseño exterior del Soccer City, en el que se imitó la forma de una calabaza, y apoyada sobre fuego, establece un imponente dominio sobre la zona. Su estructura, por otra parte, es divisada desde una buena distancia y así ejerce un encanto particular desde mucho antes que se arribe a sus puertas.

Quizás las obras que todavía se llevan a cabo en sus alrededores no permitan que la valoración sea la misma que la que se hizo sobre el Greenpoint (dueño de una belleza única), pero es un problema incuestionable. Hay obreros trabajando en la construcción del centro de prensa, en la terminación de la estación de tren, en las terminales para los ómnibus, en las definiciones de los accesos a las grandes puertas de ingreso al escenario y también en las playas de estacionamiento.

Existe la promesa y el convencimiento de que se llegará a pleno en la fecha prometida, a fines del corriente mes, pero a escasos días de la misma se nota la distancia que lo separa del anterior escenario visitado por Ovación. Acá, por ejemplo, no está culminado ni siquiera el túnel de salida de los jugadores y mucho menos la zona mixta, donde todavía el concreto está en exhibición.

Empero, los números del Soccer City son altamente provocativos. Hay lugar para 90.000 espectadores (para el Mundial lo reducirán a 85.000), la estación de tren permitirá el ingreso diario de unas 20.000 personas, en las dos estaciones de ómnibus construidas (una al Oeste y otra al Norte) se calcula que arribarán por cada partido unas 10.000 personas más. Se están construyendo, además, "park and ride" en los que la gente llegará en su vehículo y de ahí serán trasladados en pequeños buses al escenario. Hay diez mil lugares para coches particulares y desde cuatro autopistas diferentes se podrán dirigir hacia el escenario.

Por otra parte, la mejor valoración del Soccer City se puede hacer desde el segundo piso en las tribunas, cuando las dimensiones convierten al estadio en una mega estructura. Las butacas de color naranja colaboran enormemente para producir una especie de shock visual.

En este aspecto se luce, y en gran forma. También en las ideas de mandar diferentes mensajes simbólicos. Es que el escenario tiene diez líneas de butacas negras que lo atraviesan de punta a punta. Con ello, buscan unir a todas las otras sedes de la Copa Mundial y también al país que organizó el certamen anteriormente: Alemania.

Al igual que en Greenpoint, no hay tejido para separar las tribunas de la cancha, pero acá fueron más osados todavía y no hicieron ni siquiera un foso. Para evitar el ingreso de los aficionados colocaron unas estructuras de metal (cuadrados) que en el medio tienen simples cables de acero. Por ahí no se podrá caminar, pero si alguien quiere utilizar los bordes para intentar meterse, chocará con una fila de personal de seguridad.

Obviamente que tanta libertad para la parte en la que el campo casi se une con las butacas produce también una magnífica sensación de integración con el espectáculo, un punto sobre el que se busca ganar una batalla.

Después de haber invertido 500 millones de dólares en su construcción, de asegurar 2.000 puestos de trabajo para los periodistas, de lucirse con la forma en la que pintaron las señales para que la gente sepa dónde tienen que ir los que van a tocar la trompeta, los que quieran beber o comer, debe reconocerse que hay dedicación y esmero.

Es cierto, todavía les falta bastante para terminar las obras, pero Johannesburgo y Sudáfrica toda prometen una gran fiesta del deporte para el mundo entero.

FIFA: Blatter contra la "fiebre amarilla"

El comité ejecutivo de la FIFA descartó una propuesta para limitar la presidencia del organismo a ocho años. Con una votación de 15-5 (y una abstención) se descartó la propuesta del presidente de la Confederación Asiática, Mohamed bin Hammam, considerada como un reto a Blatter. Bin Hammam dijo que es el momento de que un asiático esté a cargo de FIFA. Blatter fue elegido en 1998 y buscará un cuarto período.